Gutenberg, yo te conozco...

La historia moderna sería inconcebible sin la invención de la imprenta ya que su uso cambió por completo la cultura occidental y posteriormente, la historia del mundo. Hasta 1453 los conocimientos se transmitían mediante manuscritos elaborados por monjes: con la invención de la imprenta el proceso de copiado se aceleró y en cuestión de unos pocos años los escritos abarcaron un público enorme gracias a la difusión de conocimientos y el abaratamiento de los costes de producción.
Los monjes eran hasta el siglo XV las únicas fuentes escritas de peso en la sociedad. El feudalismo otorgaba el papel de reproducción y difusión de conocimientos a la iglesia católica, por lo que también aceptaba que esta hiciese un papel censor y marcara los temas de los que se podía hablar y los que quedaban relegados al olvido. Con la invención de Johannes Gutenberg (Alemania, alrededor de 1453) el trabajo de copista se amplió y entraron en juego las empresas que manejaban las imprentas y con ellas el capital. 
Una vez la iglesia y las monarquías absolutas perdieron el poder de controlar absolutamente todo lo que se imprimía, la difusión de ideas contrarias al feudalismo y a la religión establecida corrieron por toda Europa.
La invención de la imprenta hizo posible la multiplicación de textos en la Edad Media, cuando la edición de libros estaba muy restringida, revolucionó la cultura al ampliar el número de lectores potenciales al multiplicar el número de libros y reducir su coste, por lo que la alfabetización recibió un impulso enorme, nunca visto hasta la fecha. Supuso además, la revolución más importante en contra de los poderes absolutos (monarquías e iglesia) ya que extendió el conocimiento, algo que estos poderes guardaron para sí mismos durante los diez siglos que duró la Edad Media. 

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